El jardín de la democracia

El pasado 26 de septiembre se inauguró la instalación del artista español Santiago Ydáñez, “Villa di Livia. Il retorno del paradiso”, con el patrocinio de la Real Academia de España en Roma y la Soprintendenza Speciale Archeologica Belle Arti e Paesaggio di Roma.
scritto da MASSIMO TRIMARCHI

Plantas y animales se pueden admirar en los muros del hipogeo de la Villa de Livia Drusilla Claudia, gracias a las rápidas e incisivas pinceladas de Santiago Ydáñez. Su obra, titulada “Prima Porta”, nombre que también recibe la zona donde se edificó la villa de la mujer del Emperador Augusto. La obra cuenta con las mismas dimensiones de la pared de la sala – que tiene una planta  de 5,90 x 11,70 metros – y interpreta el topos del locus amenos desarrollado en el maravilloso fresco hallado en 1863 y conservado desde 1951-52, bajo la tutela del Istituto Centrale del Restauro, en el Palazzo Massimo alle Terme, una de las sedes del Museo Nazionale Romano. 

La idea de esta instalación nace durante la residencia del pintor en la Real Academia de España en Roma en el 2016-17, viendo la luz gracias a la intervención de un grupo de gestores culturales como la Directora de la Academia, María Ángeles Albert de León, acompañada de su equipo entre los que se encuentran: Cristina Redondo Sangil, Miguel Ángel Cabezas Ruiz, Carmen Rodríguez Fernández-Salguero y Margarita Alonso, quienes han implicado a la Soprintendenza Speciale Archeologica Belle Arti e Paesaggio di Roma, con Francesco Prosperetti a la cabeza y la Directora del área arqueológica de Villa Livia, Doña Marina Piranomonte. 

El artista español ha hecho uso del trompe-l’oeil, creando un espacio abierto, saliendo más allá de las propias paredes del hipogeo con la reproducción de un jardín en el que se mezclan nichos con diversas especies vegetales y animales, principalmente pájaros, que son también un elemento recurrente del autor. Una gran pasión por la ornitología que nace del hecho de que el propio artista ya empezó a pintarlos cuando tenía 13 años. 

Coincidencia es que toda estos pájaros hagan pensar también en la leyenda se basa la fundación de la villa y que cuenta que como un águila dejó caer sobre el vientre de Livia una gallina blanca con un ramo de laurel en su pico. Livia, siguiendo el consejo de los arúspices, habría criado los pollos de esta gallina en el mismo lugar donde se construiría la villa, mientras que el ramo daría vida a un lauretum del cual los emperadores tomarían ramos para llevar a la batalla como símbolo de buena suerte. Por este motivo, la villa era también conocida con el topónimo de ad gallinas albas.

 

Ydáñez propone un gran y violento ibis, pavos reales, gaviotas chillantes que parecen salir del lienzo advirtiendo al espectador la necesidad de reaccionar para salvar el paraíso (perdido?) de la naturaleza. 

Son diversas las lecturas de la obra. La primera imagen de la izquierda es el rostro de una niña de mirada melancólica y rasgos nórdicos que mira el palinsesto de plantas y animales mediterráneos, ¿la joven muchacha está presente para mirar el paraíso perdido de su infancia en del paso a la vida adulta? quizás está allí para dejar una flor a la vida. El artista quiere dialogar a través de esta imagen la Europa central, encarnada en una muchacha, con la cuenca del mediterráneo, simbolizado del idilio del jardín. 

Además de sugerir la sorpresa que cualquier extranjero experimentaría sumergiéndose en un jardín idealizado del mediterráneo, como un pensionado del actual Grand Tour, el artista quiere usar la metáfora de un paraíso perdido también en la política, con una alusión a la perdida de valores democráticos a la que han asistido en Alemania e Italia con los regímenes autoritarios de la segunda Guerra Mundial. La obra quiere hacerse eco de los nuevos racismos y fascismos invitando a proteger el jardín de la democracia.

 

El gran lienzo será exhibida durante tres meses, pero podría convertirse en una obra permanente para atraer nuevos públicos a este espacio arqueológico poco frecuentado, un paraíso cultural de nuestro patrimonio que no puede ser olvidado.

Un texto de Massimo Trimarchi, traducción de Miguel Ángel Cabezas Ruiz

 

El jardín de la democracia ultima modifica: 2018-10-09T19:09:10+00:00 da MASSIMO TRIMARCHI

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